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Los mayores ayudan económicamente a sus familiares



Muchos hogares españoles se están sosteniendo gracias al apoyo económico de los mayores. Así lo demuestra el Barómetro del Mayor que realiza la Unión Democrática de Pensionistas.

En concreto se desvela que uno de cada cinco apoya económicamente a algún familiar afectado por la crisis. En cifras concretas se traduce en un millón y medio de mayores.

Se puede decir que la pensión de jubilación y los fondos se estiran al máximo para cubrir todas las carencias de hijos, nietos y compañía. En este estudio se muestra como el 67% ha prestado una ayuda de manera altruista a otros, ya sean amigos, familiares, vecinos u ONGs.

Y no solamente se dedican al cuidado de los nietos o sufragan las facturas que llegan a final de mes. También cocinan, realizan las tareas del hogar y acogen en su hogar a familiares necesitados. Casi el 10% ayuda a otros a ir al hospital o a realizar gestiones.

Los mayores son gente muy comprometida con la sociedad y no dudan en colaborar con organizaciones sin ánimo de lucro como las ONGs, donde recogen y distribuyen comida y ropa. Otros, con conocimientos, intentan asesorar a desempleados, inmigrantes o personas en exclusión. Los que más ayudan son los mayores de 75 años.


Los jubilados se desmarcan de los estereotipos


Las personas mayores se desmarcan de los estereotipos que propagan sobre el colectivo los medios de comunicación. Entienden que se excluyen de ellos, además, a las personas de más edad. Un informe elaborado hace unos meses por la Unión Democrática de Pensionistas (UDP) demostraba que no había en televisión ningún presentador de informativos o programa con más de 60 años y en la radio solo dos por encima de los 65 desempeña su trabajo en programas de máxima audiencia.

Reclaman así más presencia de los mayores, ya que dentro de veinte años representarán un tercio de la población española. Y es que posiblemente todos lleguemos a esas edades y tendremos que comprobar en nuestras carnes este paso.

Consideran que su participación en la vida pública está muy debilitada y en cierta manera marcada por los "estereotipos negativos". Y ponen como ejemplo la presencia de mayores en la vida política, donde solo 5 de los 50 candidatos de todos los partidos presentados a las elecciones en las capitales de provincia eran mayores de 65 años. A pesar de ello el 23% del electorado pertenece a esta franja de edad y representan a más de ocho millones de habitantes.

Por eso, para devolver su buena imagen, si es que alguna vez la han perdido, reclaman que se informe de todo lo que aportan a la sociedad y fomentar en las etapas más tempranas imágenes más positivas del envejecimiento, integrándoles en la vida pública.

Y es que después de los 65 años hay vida y un largo recorrido por delante, donde se puede en el cuidado de los nietos, irse de viaje con el Imserso, disfrutar de actividades que no hicimos por falta de tiempo o incluso seguir trabajando.